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Origen bíblico y cristiano de los arcanos mayores del Tarot

Es muy común escuchar a pastores y a sacerdotes predicar contra el uso del Tarot y de otros sistemas de adivinación, afirmando que su uso es contrario a la Ley de Dios, tal como está expuesta en Biblia, y por lo tanto es una práctica pecaminosa y supersticiosa, de un claro origen pagano.

Por ahora me abstendré de comentar los otros sistemas de adivinación contemporánea como el I Ching o las Runas Vikingas, o algo más extraño para el común de los mortales, como es la adivinación geomántica.

Pero en este trabajo se va a desarrollar y a probar la tesis de que el tarot no tiene nada de pecaminoso ni de supersticioso, sino que, al contrario del parecer de las iglesias, tiene una base directa e indirecta en los textos bíblicos, y que además, determinados tipos de adivinación son prácticas sanas, que hasta los profetas de Israel, los sacerdotes judíos y los apóstoles de Jesucristo utilizaron en primitivos tiempos.

Se demostrará que el simbolismo de la mayoría de las ilustraciones de las láminas de los 22 arcanos mayores tiene un claro y preciso origen en textos bíblicos específicos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Desde luego que para no alargar demasiado el texto y no aburrir al lector, analizaremos unas trece o catorce láminas del mazo de cartas, y no de las veintidós.

Respecto de los Arcanos Menores sólo diremos de paso que esas 56 cartas se organizan en cuatro series de catorce cartas, relacionadas con los cuatro elementos: 14 cartas de oros que corresponden al elemento tierra, 14 cartas de bastos que corresponden al elemento fuego, 14 cartas de copas que corresponden al elemento agua, y 14 cartas de espadas que corresponden al elemento aire. (14 X 4 = 56 ).

La idea de los cuatro elementos del universo y del espíritu de esos cuatro elementos es doctrina bíblica, presente en las visiones del profeta Ezequiel (cap. 1,10 y cap. 10,14) y en las visiones del Apóstol San Juan en el Apocalipsis (cap. 4,7), relacionando al fuego con el león, al becerro o el toro con la tierra, al Águila con el aire y al hombre angélico con el agua.

En el cap. 10,14 de Ezequiel, se ve un querubín que reemplaza al becerro o al toro. Pero la iconografía antigua dice que el querubín es un Toro Alado, por lo tanto se conserva la idea del toro vinculado al elemento tierra.

También el número 14 es sagrado según el capítulo uno del Evangelio de San Mateo, como el 78, que es el total de las cartas del tarot completo, pues el número 26 es el valor gemátrico del nombre de Yahvé elevado a tres, número de la Santísima Trinidad. Tres por veintiséis = setenta y ocho.

El nombre de Dios en hebreo es el famoso Tetragrámaton o Yahvé, o el Nombre de Cuatro letras: Yod= 10 , He= 5 , Vau= 6 , He= 5 ; sumados los valores de las cuatro letras 10+5+6+5 = 26.

Por lo tanto la estructura general externa del tarot es de origen kabalístico, y por lo tanto, como la kabaláh es la doctrina esotérica de la biblia, el tarot es de inspiración judeocristiana y bíblica. Y hay más, considerando que los arcanos mayores son 22 y no veintitrés ni veintiuno, reflejan perfectamente a las 22 letras del alfabeto Hebreo y a los 22 capítulos del Apocalipsis, el libro Arcano y Profético por excelencia de la Sagrada Escritura.

Con este análisis meramente externo del asunto se demuestra ya la existencia de un prejuicio y una dosis de ignorancia en los críticos del tarot, pues no se han detenido siquiera a hacer un análisis externo de este juego de cartas, que de juego no tiene nada. A continuación veremos cuan profunda puede llegar a ser esa ignorancia y esos juicios superficiales de sacerdotes y pastores.

Rompamos la secuencia numérica de los arcanos mayores y empecemos con una carta que asusta a muchos, LA MUERTE, en versión de Marsella, la versión original del tarot. Se nos muestra a un esqueleto humano que sostiene una guadaña en sus manos. La hoja cortante de la guadaña está a ras de tierra, y cerca se perciben unas manos cortadas y una cabeza coronada y cortada. Y unos pies humanos cortados. Es la carta número 13.

En el segundo libro de los Reyes del Antiguo Testamento, se describe lo que quedó del cadáver de la malvada reina Jezabel, esposa de Acab, al cumplirse una profecía de Elías como juicio o castigo de Dios contra ella por sus muchos pecado. Veamos el 2° Libro de Reyes, cap. 9 vers. 35 y 36, donde dice: "Pero cuando fueron para sepultarla NO HALLARON DE ELLA MAS QUE LA CALAVERA, Y LOS PIES Y LAS PALMAS DE LAS MANOS…..".

También la guadaña o bieldo o la hoz aguda para segar la tierra, aparece en el Nuevo Testamento en varios lugares. Pero el texto principal está en Apocalipsis, cap. 14, vers. 14 al 20. Por lo tanto, la carta 13 del tarot ES BIBLICA, con todo rigor.

Nos abstendremos de analizar el aspecto numerológico de esta misma lámina 13, que podría ser muy interesante, para ir a analizar otras cartas.

El Mago o el prestidigitador del tarot de Marsella, la carta n° 1, es un hombre que tiene una varita mágica o cetro de poder en su mano izquierda alzada hacia el cielo, en un gesto que insinúa buscar apoyo celeste o divino para hacer su acto de prestidigitación o de magia, con los elementos que tiene sobre la mesita, la cual tiene solo tres patas. Cuatro lados y tres patas, una clásica conjunción de siete elementos.

El gesto de elevar la vara de poder al cielo para precipitar el poder divino del cielo lo realiza Moisés en varios momentos de su existencia como taumaturgo conductor del pueblo de Israel. Para abrir las aguas del mar rojo invocó a Dios, levantando su vara, y el Señor envió al viento para que lo hiciera, y las aguas se abrieron. Claro, con lentitud, no como en las películas.

Pero aunque esos gestos no están claramente descritos en las santas escrituras, sí existe una narración en que esa vara en alto fue decisiva en una batalla de Israel contra los Amalecitas (Exodo 17, vers. 8 al 13). Y también en el acto milagroso de sacar agua de la roca en pleno desierto. (Éxodo 17, vers.5-6).

La carta número 12 o del colgado, describe a un hombre colgado cabeza abajo de una sola pierna, atada de un travesaño horizontal. Y la pierna que no está atada forma una cruz atravesada sobre la pierna vertical. Es una forma particular de ser crucificado que se usó entre los romanos contra los cristianos. Alude a la crucificción de Jesús, la de San Pedro, cabeza abajo, y la de muchos otros mártires ajusticiados del mismo modo.

En algunas láminas se caen monedas de oro de los bolsillos del hombre al suelo. La chaqueta tiene siete botones, tres bajo la cintura y cuatro sobre la cintura. Es una clara relación de la conjunción del 4 con el 3 formando un 7 que ya se mencionó respecto del mago.

Esas monedas de oro que caen a tierra perfectamente se pueden relacionar con la sangre de Cristo que cae al suelo para la salvación del mundo. Y con aquellos versículos de la 2° carta de San Pablo a los Corintios, en que se dice que Cristo, siendo rico se despojó a si mismo y se hizo pobre por amor a nosotros. (Segunda Epístola a los Corintios, cap. 8, v. 9).

Aprendamos, pues a mirar las láminas del tarot con ojos limpios de ideas preconcebidas y aprendamos de sus símbolos.

Parte de lo que ya se ha dicho acerca de los cuatro elementos en la Biblia en Ezequiel y en el Apocalipsis de San Juan se aplica a la carta 21, el Mundo, donde los tres animales y el ángel miran hacia una figura central semidesnuda. En el capítulo 4 del mismo libro de Juan ya mencionado los mismos cuatro seres rodean y miran hacia el trono de Dios.

Por lo tanto esa mujer es lo que teólogos y herméticos denominan como ANIMA MUNDI o Dios mismo como inmanente al mundo. Esta Anima Mundi o Alma Universal tiene dos cetros de poder en las manos, recordando que Cristo ha recibido toda potestad de los cielos y de la tierra.

Es decir, los poderes de Arriba y los poderes de Abajo. Dos poderes, dos cetros. Cristo y el Alma Universal son uno. Existen textos del Antiguo Testamento que dicen que Yahvé es Dios de Arriba y de Abajo, Dios de las Montañas y de los Valles. Dios del Cielo y de la tierra. (Ver Génesis 49,25 ; y Deuteronomio 33, 13 al 16). (Ver también Primer libro de Reyes 20,28).

La carta número once, La Fuerza, muestra a una mujer dominando a un león a manos limpias, sin armas. A primera vista se trata de una ninfa de los bosques de la tradición griega llamada Cirene, que luchaba con leones y los derrotaba sin armas, cosa que llamó la atención del Dios Apolo, el cual atrajo a la ninfa hacia él y se casó con ella, llevándosela al Olimpo.

Pero en la Biblia tenemos un idéntico ejemplo de un hombre que luchaba con leones a mano limpia, llamado Sanson, en español.(Libro de los Jueces, cap. 13 al 16). Pero en hebreo se llama Samson o Shamashon, u Hombre Solar. Apolo es el Dios Sol por lo tanto existe un vínculo entre Sanson, famoso por su Fuerza y Apolo y Cirene. Apolo es lo mismo que Shemesh o Shamash o el sol divino, y de él viene la fuerza.

Los rayos del sol son los cabellos de Sansón. Cortarlos es hacer que el sol pierda su fuerza. Hacer crecer los cabellos es aumentar la fuerza del sol. Cirene la ninfa es una consagrada al servicio de Apolo, Sanson es un nazareo, un consagrado al servicio de Yahvé.

Para entender la carta once hay que saber biblia y mitología, dos formas en que la verdad eterna puede llegar al alma de los hombres con su mensaje salvífico e iluminador.

Veamos otro caso, el de la carta número cuatro, el Emperador. Muestra a un hombre sentado en un trono, con un cetro vertical en la mano derecha, los pies en cruz, cabellos blancos y corona de oro. Un águila grabada sobre un escudo dorado al lado del trono. Por todos lados es la imagen de un emperador cristiano medieval.

Pero el cabello blanco como la nieve es uno de los atributos de la descripción de Jesús en su gloria divina, según narra el Apocalipsis cap. 1,14. A lo que se agrega que el mismo Cristo está sentado en el trono de su Padre.(Apocalipsis 3,21).

Y que, además, el famoso libro de las Revelaciones de Juan (otro nombre del Apocalipsis) afirma que El Verbo de Dios o Cristo es Rey de Reyes y Señor de Señores. Es decir, justo lo que se define técnicamente como un Emperador, en este caso, montado en un caballo blanco.(Capitulo 19 del Apocalipsis).

Y la lámina lo refuerza con las piernas en cruz, es decir, se trata de un emperador crucificado. El águila imperial del escudo está tomada de la mitología griega, pues Zeus tiene como ave simbólica al águila. Y se le llama el ave de Zeus Pantokrator, Dios Omnipotente. Justamente el Apokalipsis aplica nueve veces el nombre de Pantokrator a Jesus Dios Todopoderoso, Verbo de Dios Creador, Señor de la Historia, juez de vivos y muertos.

La Carta del Diablo, la número 15 de la serie de 22 arcanos, tiene una imagen no bíblica de Satanas, pues en las sagradas escrituras el demonio o Satanás está representado por la llamada SERPIENTE ANTIGUA. En este caso el diablo es más bien una representación de un fauno, o del dios Pan, pero es claramente como en los ambientes cristianos medievales se presentaba al Satanas o al Diabolo.

El vínculo con la Biblia, además de la idea general ya mencionada, lo hacen las cadenas o cuerdas que atan al hombre y a la mujer en la lámina. Son dos prisioneros del Diablo y del Pecado. Jesús mismo enseña que el pecado es una forma de esclavitud en el Evangelio de san Juan, 8,34. Y en el mismo capítulo Jesus afirma que los judíos adversarios de su misión son Hijos del Diablo. Y que si creyeran en El, los libertaría de la cadenas del pecado. Esa liberación significa también librarse del control del Diablo o de Satanás en sus vidas.

Por lo tanto, la lámina 15 del Diablo es cristiana en lo histórico y bíblica en su doctrina.

En el Antiguo Testamento muchas veces los profetas dijeron que Yahvé tenía la espada de la Justicia alzada sobre Israel para castigarlo por sus pecados, o sobre los otros pueblos que querían sojuzgar a Israel. Por lo tanto, como la carta número 8 la Justicia tiene una espada alzada hacia lo alto, expresa la misma idea de los profetas antiguos.

Aquí se trata de una justicia personificada en una mujer, igual como se identifica en ambientes católicos a La Providencia como femenina, o como el Libro de los Proverbios capítulo 8 personifica a la Sabiduría de Dios como un ser femenino.

La misma figura de la Sofía o mujer-eterna sabiduría de Proverbios 8 se puede aplicar a la mujer de los dos cetros de la lámina 21 El Mundo. Los teólogos como Filón de Alejandría y varios padres de la iglesia dijeron que esa mujer sabiduría eterna es lo mismo que el Verbo de Dios, o el Logos, la Palabra Creadora o el Cristo Dios, como ya se dijo antes, al explicar la Carta el Mundo y el Anima Mundi.

Y no debería sorprendernos la posibilidad que la carta de la justicia recibiera el número 8 de la serie de los 22 arcanos en homenaje a esa Sabiduría-hija amada existente desde antes del universo, del capítulo 8, -exactamente el octavo-, del libro de los Proverbios. Incluso el versículo 20 de ese capítulo 8 del libro de Proverbios dice que Ella, la Sabiduría Divina, guiará a los hombres POR MEDIO DE LA JUSTICIA. El Arcano 8, por lo tanto ES BIBLICO.

Estas personificaciones femeninas de aspectos o atributos de la Divinidad también pueden aplicarse a La Sacerdotisa, a la Estrella, y a la Emperatriz, recordando, además que en Israel hubo mujeres videntes o profetizas, como Débora, Hulda, Myriam, hermana de Aarón y de Moisés. Y José, en Egipto, se casó con la hija de un sumo sacerdote de On o de Ra. De esa mujer (una cuasi-sacerdotisa) nacieron Efraím y Manases. Esos dos hijos de José fueron las cabezas de otras dos tribus de Israel por adopción de Jacob antes de morir.

La Rueda de la Fortuna, o la carta número 10 del Tarot, es una mezcla de simbolismos, que incluye tanto la Espada de la Justicia, ya mencionada, hasta una esfinge, un perro y un mono. La rueda, como símbolo central, no es ajena a la Biblia. En la carta del Apóstol Santiago, cap. 3, vers. 6 se enseña que la lengua, o las malas palabras, puede contaminar todo el cuerpo con sus pecados E INFLAMAR LA RUEDA DE LA CREACION…".-

La esfinge, como un extraño personaje en esta composición, ESTA POR ENCIMA DE ESTA RUEDA, NO LA TOCA, solo la mira con su espada en la mano, impertérrita, inamovible, eterna. Y justamente, esta lejanía de aquello que gira y se mueve en la creación, nos permite vincular a la esfinge con la Divinidad misma, pues el mismo Apóstol Santiago, en la misma carta ya indicada, en su cap. 1 vers. 17 dice. " TODA BUENA DADIVA, TODO DON PERFECTO, DESCIENDE DE LO ALTO, DEL PADRE DE LAS LUCES, EN EL CUAL NO HAY MUDANZA NI SOMBRA DE VARIACIÓN".

La rueda de la creación siempre se mueve, varía, cambia, deviene de ciclo en ciclo, pero por encima de ella está el JUEZ INMUTABLE, EL ETERNO DIOS SUMIDO EN SU MISTERIO ESENCIAL. He allí la esfinge, que con su actitud silenciosa, contempla el paso de los siglos tal como Dios nos observa. El bien y el mal giran junto a la Rueda de la creación, dando buenos y malos tiempos a los hombres. Pero el Juez eterno siempre está atento y registra en su memoria infinita los hechos de los hombres y los juzga, tanto dentro como fuera del tiempo movedizo.

La carta diez, por tanto es bíblica y teológica.

En la Biblia, en especial en el Antiguo Testamento, y Cristo en su segunda venida, Dios es representado como un gran rey guerrero que combate invisible junto a los hombres en la lucha contra las fuerzas de las tinieblas. Ese simbolismo no es ajeno al significado de la séptima carta del tarot, El Carro. Por eso es la séptima, pues el 7 es el número de la Divinidad por excelencia. Dios mismo, como Dios inmanente y Señor de la Historia, como Yahvé Tzabaot, es decir, como Señor de los Ejércitos, está representado en esa carta.

La carta N° 5 El Hierofante o el Sumo Sacerdote es, también, una carta de clara inspiración cristiana y bíblica. Primero porque representa a simple vista al sucesor de san Pedro, al Papa de Roma, o al Vicario de Cristo en la tierra. El cual, por estar entre dos columnas se nos presenta como un guardián del portal hacia el templo invisible de la divinidad.

El Evangelio de Mateo 16,19 dice que Pedro recibió las llaves del reino de los cielos, y el sucesor hereda el cargo a través de los siglos, tal como lo hace en el budismo tibetano el Dalai lama y el Patchen lama, y también los Sankaracharyas de la Orden de los Swamis de la India.

La carta 17 La Estrella, que nos muestra a ocho grandes estrellas en el cielo, y a una mujer desnuda con una rodilla en tierra, vaciando sendos jarros de agua en la tierra y en un rio, es digna de un profundo análisis en su vinculación con la Biblia.

En primer lugar debe entenderse que esas ocho estrellas, o siete en torno de una grande de ocho rayos, ES LA CONSTELACION DE LAS PLEYADES, que se compone de OCHO estrellas visibles a simple vista, cerca de la constelación de Tauro, y que se nombran en todos los libros sagrados del mundo, excepto en el Koran.

En particular, la Biblia las menciona TRES veces. Dos veces en Job. (9,9 y 38,31) y una vez en Amos. (5,8). Pero el texto del profeta Amos vincula a las Pleyades y al derrame de aguas en el mundo en el mismo versículo.

Dice, a la letra: "BUSCAD AL QUE HACE LAS PLEYADES Y AL ORION, VUELVE LAS TINIEBLAS EN MAÑANA, Y HACE OSCURECER EL DIA COMO NOCHE, EL QUE LLAMA A LAS AGUAS DEL MAR Y LAS DERRAMA SOBRE LA FAZ DE LA TIERRA, YAHVE ES SU NOMBRE". Es precisamente lo que está haciendo la mujer de la lamina 17, derramar aguas en la tierra para mantener funcionando el fluir de la vida en el mundo.

Por lo tanto, otra vez nos encontramos con La Mujer como Sabiduría Creadora gobernando el universo, el cielo y la tierra, otra vez el Anima Mundi o el Verbo Creador y vivificante de la tierra y de las almas de los hombres. Y el énfasis en el número ocho es porque en el libro de los Proverbios capitulo 8 se menciona a esta mujer, personificación de la sabiduría trascendente del Creador, existente desde antes que el mundo existiera.

Vamos cerrando este análisis, examinando una carta interesantísima. Se trata de la número 20 El Juicio. Aquí aparece un Ángel con una trompeta rodeado por una nube, llamando a las almas de los hombres a la resurrección y al juicio de Dios. Y agrega a personas desnudas que se alzan desde las tumbas en respuesta al llamado de la trompeta celestial.

Precisamente esta carta es la descripción exacta de dos versículos de sendas cartas de san Pablo.

En la Primera de Corintios, capítulo 15, vers. 52, dice, a la letra:" EN UN MOMENTO, EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS, A LA FINAL TROMPETA, PORQUE SE TOCARA LA TROMPETA, Y LOS MUERTOS SERAN RESUCITADOS INCORRUPTIBLES Y NOSOTROS SEREMOS TRANSFORMADOS".

Y en la Primera carta a los Tesalonicenses, capítulo 4, vers. 16 dice, a la letra: "PORQUE EL SEÑOR MISMO, CON VOZ DE MANDO, CON VOZ DE ARCANGEL Y CON TROMPETA DE DIOS, DESCENDERÁ DEL CIELO, Y LOS MUERTOS EN CRISTO RESUCITARAN PRIMERO".

Por lo tanto, el que dibujó la carta número 20, hace más de 700 años, ESTABA MIRANDO EXACTAMENTE LOS DOS VERSICULOS DE PABLO, COMO UN BUEN Y FIEL CRISTIANO, Y NO COMO UN PAGANO. Los describió exactamente, tal como un profesor de religión de escuela dominical lo hace frente a los niños.

En síntesis, el espíritu o la esencia del Tarot es rigurosamente bíblico, y en lo que pareciera no serlo, es rigurosamente alegórico, tal como lo es el lenguaje de la misma Biblia y el propio Cristo lo hizo al hablar en parábolas ante las multitudes.

No se debe tener prejuicios en contra de la Adivinación Sagrada que busca descubrir la Voluntad de Dios, en ausencia de signos directos del Señor, como visiones y sueños hiperlúcidos, pues hasta los Apóstoles de Jesucristo usaron de la adivinación y de la oración conjunta para elegir entre dos hombres justos, al que debía ser el sucesor de Judas Iscariote, y así completar el número de doce patriarcas del Nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia cristiana.

Así salió elegido Matías, según narran Los Hechos de los Apóstoles, capítulo 1 versículo 26. Si ellos usaron de ella, POR QUE NOSOTROS NO?.

El Tarot contiene la quintaesencia de la Biblia, y una consulta efectuada con espíritu religioso utilizándolo, no tiene por qué tener vinculación con el Pecado, si, además, la intención del operador y del consultante es averiguar el santo propósito de Dios o la Verdad de Dios para el consultante.

Los que crearon el Tarot eran hombres piadosos, expertos en la Biblia, la Sana doctrina de Cristo, y su intención primera era "enseñar las virtudes" al modo catequético de la época medieval. Asi consta al describir las láminas del Tarot un documento italiano del siglo XVI. Por lo que se entiende que el propósito adivinatorio era secundario respecto a la catequesis visual.

Y eso no tiene nada de malo.

Dada la densidad del tema, invito al lector a leer lo que se dijo en las primeras páginas acerca de la estructura matemática o gemátrica-cabalistica de las 78 cartas del tarot completo, y se verá que hay perfecta concordancia entre el contenido interno doctrinal de carta a carta y su estructura cuantitativa externa. El Tarot ES UNA UNIDAD, UN TODO INVIDISIBLE, TAL COMO DIOS LO ES.

 

 

Lic. A. Verón
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